La mexicana que inventó la cura contra el párkinson

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Las artes son una ciencia fundamental para el desarrollo científico, o por lo menos es lo que piensa Gabriela Caraveo Piso, quien recientemente descubrió lo que podría ser la cura para el párkinson.

La investigadora explica que ella no hubiera podido crear tan grandioso invento sin la ayuda de las artes, en especial la danza africana que sirve como terapia contra estrés.

“Yo sin los tambores no podrían vivir. Si bien la ciencia enriquece mi parte intelectual, sin duda alguna la música y en particular la danza, hacen que me sienta viva, son parte de mi terapia. No sé si es porque la ciencia estimula una parte del cerebro, pero siento que necesito estimular la otra parte, necesito sacudir las caderas para descansar mi cebrero de tantas cuestiones científicas”, señaló.

Las enfermedades neurológicas llamadas sinucleinopatías, como el Parkinson, se caracterizan por la agregación de la proteína alfa-sinucleína. Esta acción desencadena una serie de fenómenos como la elevación en el calcio intracelular que conllevan a la sobre-activación de la enzima calcineuria. Ésta a su vez retira los fosfatos (vías de comunicación intracelular) para alterar sus funciones y matar las células.

Caraveo, bióloga egresada de la UNAM, buscó la manera de cortar de raíz este problema, después de realizar una serie de análisis y experimentos con levaduras, gusanos, y neuronas de ratones, donde descubrió que al reducir los niveles de activación de la calcineurina, sin llegar a eliminarla por completo, las células sobrevivían.

Al modificar la activación de la calcineurina se elimina el contacto con la proteína NFAT, y se re-direcciona la comunicación al citoesquelto, el cual se encarga de la morfología celular, de esta manera se reducen las fallas en la funciones motoras en modelos animales de Parkinson, comentó la mexicana, quien trabaja en el laboratorio de Susan Lindquist en la ciudad de Cambridge, Massachusetts.

La vía para lograr la reducción adecuada de toxicidad se logró con el fármaco tacrolimus, el cual es utilizado en la clínica en pacientes recién trasplantados para evitar el rechazo de los órganos por parte del sistema inmune.

Dado que la calcineurina está también altamente expresada en cerebro, éste inmunosupresor que cruza la barrera encéfalo sanguínea, logra reducir la activación de la calcineurina en el cerebro reduciendo los síntomas tóxicos de la enfermedad. Pero es importante regular la dosis, porque demasiada cantidad elimina completamente la activación de la calcineurina impidiendo la estimulación de vías protectoras como el citoesqueleto conllevando así a la muerte celular.

“La cantidad del medicamento también llamado FK506 que propongo está muy por debajo del nivel de los immunosupresores, lo que hace que mi trabajo tenga implicaciones terapéuticas inmediatas para el tratamiento de enfermedades neurológicas caracterizadas por la agregación de la alfa-synucleína como lo es la enfermedad de Parkinson”, detalló la especialista en neurociencias.

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