La UAEH le pide a sus trabajadores regresar sus quincenas

Pero la cúpula hace cenas lujosas, reuniones políticas y se compran mascarillas de mil pesos.

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La crisis económica que atraviesa la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) llevó a que diversos pagos se vean afectados a causa de que las cuentas bancarias continúan congeladas.

A principios de diciembre pasado, Sosa Castelán, a quien se le atribuye desde hace décadas el control de UAEH, inició una demanda de amparo ante un juez en materia administrativa de la Ciudad de México contra el aseguramiento de 156 millones de dólares provenientes de transferencias desde 22 países, causa por la cual esa casa es investigada por presunto lavado de dinero.

De hecho, la Unidad de Investigación Financiera, informó en 2019 que “el sistema financiero reportó la realización de depósitos y transferencias internacionales provenientes de más de 22 países: Suiza, España, Reino Unido, entre otros”. Posteriormente, se dio a conocer que la Administración para el Control de Drogas (DEA) investigaba a la UAEH por el lavado de dinero.

Ahora la UAH enfrente una crisis económica derivada de estos hechos y llevó a a través del oficio con folio CAF/525/2020 que la Coordinación de Administración y Finanzas dirigió a uno de los directivos universitarios en el que se solicita la devolución de cheques de la segunda quincena de mayo.

Sin embargo, Gerardo Sosa presidente del Patronato de la UAEH hace notar que su poder adquisitivo no se ha visto mermado al “presumir” la compra de mascarillas para protegerse del COVID-19 con un valor de mil pesos.

De acuerdo a la investigación hecha por el medio Réplica de la mascarilla que utiliza en público el exrector de la máxima casa de estudios en la entidad, se encontró que se trata de un gambox lavable con filtros de carbón activado con un precio de 990 pesos más costos de envío en sitios como Mercado Libre.

Entre las características más importantes de este insumo destacan: filtros KN95 de carbón activado; diseño de gancho para la oreja, válvula de aire respirable, mano de obra fina, clip nasal ajustable; funciones y características de la válvula respiratoria; reduce la acumulación de dióxido de carbono; elimina calor y humedad, mantiene seco y fresco el rostro; barra de montaje con diseño de banda elástica; además de ser efectivo contra alergias, polvo, polen, residuos de piel, riesgos químicos y por supuesto resistentes a partículas PM2.5; es decir, las partículas mínimas con diámetro aerodinámico de 2.5 micras.

Esta mascarilla no está dentro del rango de precios que “los simples mortales de a pie” pueden adquirir, pues hay a quienes sólo les alcanza para los cubrebocas más sencillos y económicos.

Aunado a la compra de mascarillas “de lujo”, la cúpula del Patronato Universitario continúa con el dispendio de recursos en cenas lujosas y reuniones políticas, mientras que a los trabajadores se les pide el regreso de sus quincenas.

Cabe señalar que hace unos días, la UAEH promovió un proyecto desarrollado por doctores del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería de esta casa de estudios que, a partir de un compuesto de zeolita y jamaica, lograron dos prototipos de mascarillas faciales y cubrebocas desechables para personal médico y público en general.

La Universidad informó, a través de un comunicado, que “desde febrero, antes de que se presentaran los primeros casos de COVID-19 en México, el equipo de investigadores de la UAEH inició trabajos para crear una alternativa para protección del personal médico que atiende la pandemia y a la población ante la escasez de insumos médicos.

“…La producción a gran escala podría permitir que el prototipo para los médicos sea comercializado en un monto máximo de 100 pesos y cada filtro cueste entre ocho y tres pesos”, detallaron los investigadores.

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